El Mejor Consejo para una Primera Cita

El Mejor Consejo para una Primera Cita

Puede que el hecho de llevar muchos años con mi pareja y no haber tenido nunca que lidiar mucho con el mundo de las citas me haya hecho la perfecta consejera para mis amigas, lo cierto es que todas acuden a mí en busca de consejo.

Aún a día de hoy me pregunto qué es lo que resulta tan complicado de conocer y conectar con otra persona, quizás porque, en mi caso todo fue muy sencillo.  En cualquier caso, puede que lo fuera precisamente porque no le di tanta importancia en aquel momento.

Lo que está claro es que después de ser la consultora sentimental de casi todas mis amigas voy teniendo más claro por qué muchas llevan tan mal eso de las primeras citas con alguien que les gusta.

Al final, el problema siempre suele reducirse a los mismos elementos, o elemento, el hecho de tener muchas expectativas sobre una situación que no conocemos.

Muchas me comentan lo nerviosas que se ponen, porque están más centradas en dar una buena impresión a la otra persona que realmente en disfrutar del simple hecho de conocer a otra persona.

Ese suele mi primer y más importante consejo, que se relajen y sean ellas mismas, que disfruten de estar conociendo a una persona nueva sin pensar en el resultado, sin enfocarse en qué están pensando de ellas.

Recuerdo que cuando conocí al que fue mi pareja, al principio ni estaba siendo consciente de lo mucho que le gustaba. En realidad, eran más una serie de coincidencias y el hecho de disfrutar del tiempo que pasaba con él lo que hizo que todo ocurriera.

Le había conocido por unos amigos en común, de hecho, esa primera vez ni siquiera intercambiamos teléfonos, pero sí que estuvimos hablando un buen rato y teníamos bastantes cosas en común. Él era de Barcelona así que me dijo que no dudara en llamarle si, por alguna razón, iba a la ciudad.

Por un viaje de trabajo acabe en Barcelona. Me había alojado en Mercer Barcelona, un hotel de lujo situado en el corazón del Barrio Gótico, muy cerca de la catedral. Como sabía que él vivía cerca y no conocía a nadie le escribí para quedar a tomar algo.

En ningún momento tuve intención de nada más que conocerle y pasar un buen rato y, puede que precisamente eso facilitara las cosas. Y es que ninguno de los dos nos esperábamos lo que pasaría. Meses más tarde estaba mudándome a Barcelona en pleno noviazgo con aquel chico que hace poco a penas conocía.

Cuando les habló de mi caso a mis amigas siempre señalan lo afortunada que soy, si bien, creo que muchas, sin quererlo se boicotean en sus citas. De una forma subconsciente, pero esas expectativas y esa necesidad de gustar son las que les hacen experimentar citas horribles.

Una Buena Autoestima es tu Mejor Aliado en el Juego Amoroso

Siempre les recuerdo que se enfoquen en su autoestima y que se tomen la cita como un juego para sentirse y para valorar cómo de alta o baja tienen la autoestima.

Al final, la autoestima es algo que no tiene que ver ni con el físico, ni con la inteligencia ni tampoco con la experiencia, es más bien una cuestión de seguridad en uno mismo.

Las inseguridades tanto físicas como psicológicas, así como nuestros miedos ante esa cita son lo que nos hacen vivirlas de forma negativa, en lugar de como oportunidades para aprender sobre nosotros mismos y conocer a una persona.

Y es que, si conectamos con el miedo al rechazo, que es uno de los miedos más profundos que tenemos como seres humanos y unido al miedo de quedarnos solos, la experiencia en vez de placentera se convierte en una especie de tortura y nos genera malestar.

Por ello, debemos esforzarnos por vivir estas experiencias desde otro enfoque y tratar de restarles importancia. No estamos ante un examen sentimental sino ante un momento de ocio para el disfrute, para compartir gustos, cosas en común o puntos de vista.

Más allá de evaluar si una persona es o no apta para el puesto de compañera, y es que eso es algo que llega con el tiempo y tras conocer mejor a la otra persona.

Quitarse la presión, ser más libres porque no hay reglas ni fórmulas mágicas en el amor, solo aprendizaje y, sin duda, al final lo mejor que puedes aprender es que ya tienes en ti al mejor compañero y que no debes buscar desde la necesidad a otra persona sino desde el disfrute.