Dicen las estadísticas que cada vez nos casamos menos, pero las bodas queremos que sean más personales y originales. El maestro de ceremonias te ayuda a conseguirlo.
El maestro de ceremonias es quien oficia la ceremonia. Un elemento que permite que todo fluya. Pero lo más importante de todo es que descarga a los novios de responsabilidades, permitiendo que disfruten de ese día tan especial para ellos.
Hablando con unos amigos de su boda, Pilar y Álvaro, me cuentan que ellos no disfrutaron el día. Estaban demasiado nerviosos, preocupados porque todo saliera bien.
A su boda, en la que yo estuve, asistieron más de 500 invitados. Entre la familia de ella, la familia de él y los amigos. Tanto comunes como los que conservaba cada uno de ellos de la infancia y la adolescencia. Fue un trabajo de organización espectacular y casi todo lo prepararon ellos.
Recuerdo que se casaron en la ermita de un castillo de un pueblo de Valencia. Pilar es valenciana, y su familia no tuvo que desplazarse, pero, en cambio, Álvaro que es de Albacete, tuvo que alquilar apartamentos en la costa para albergar aparte de sus familiares.
El convite se celebró en un salón de banquetes donde no faltó de nada. Un coctel de bienvenida para los invitados, música en vivo, baile y barra libre después de la comida. Y al terminar, para los que tenían más ganas de jolgorio, un pub reservado cerca de Valencia.
Álvaro pasó todo el banquete preocupado de que los invitados estuvieran bien, pendiente de que cada actividad programada: la entrada de los músicos, la llegada de la tarta nupcial, la proyección de un video que habían preparado, se realizara tal y como estaba planificado. Pilar dice que empezó a disfrutar de la boda en el momento en el que cogieron el avión para viajar al Caribe en Luna de Miel.
Si hubieran contratado a un maestro de ceremonias, probablemente, no hubiera sido tan estresante para ellos.
El maestro de ceremonias.
Informa el portal Bodas.net que ha dejado de ser obligatorio que los jueces de paz oficien las bodas civiles. Por lo que el maestro de ceremonias pasa a ser una figura clave en este tipo de enlaces. Sobre todo si queremos que estén desprovistos de ese carácter de trámite burocrático que muchas veces tienen. Para una boda religiosa, sobre todo en la parte del banquete, también podemos contratar a este profesional si queremos que sea diferente.
La figura del maestro de ceremonias proviene de la cultura anglosajona. Se ha difundido por todo el mundo gracias al cine. El maestro de ceremonias es esa persona que está en ese estrado que se ha construido en mitad de un jardín, y al que se dirigen los novios para casarse.
Gracias al guion que ha preparado en colaboración con los novios es capaz de transformar una ceremonia que se limitaría a leer algunos artículos del código civil, en un evento que pasará a la memoria de los asistentes, donde los novios son los protagonistas y el acto gira en torno a su historia de amor.
El maestro de ceremonias, cuando es necesario, oficia la boda en varios idiomas. Como cuando se casa un inglés y una española. Algo a lo que no está obligado ningún juez o alcalde que presida bodas civiles.
Ya luego, en el banquete, si se le contrata para ello, es quien introduce las intervenciones de los padrinos o los amigos de los novios que quieren brindarle unas palabras a la pareja recién casada. Es quien va anunciando las actividades especiales de la boda, para llamar la atención de los invitados y que sea amena y divertida.
Por tanto, el maestro de ceremonias debe ser una persona con presencia y con grandes dotes de comunicación.
Se encarga de los ritos especiales.
En los últimos años, se ha puesto de moda integrar en las bodas civiles determinados rituales que vienen a romper el frío protocolo del enlace civil.
Uno de estos rituales es el de la luz. En el que cada uno de los novios enciende una vela de tamaño idéntico y los dos al mismo tiempo prenden otra vela de mayor tamaño como símbolo de su unión. Todo esto se hace siguiendo las instrucciones del maestro de ceremonias. Es un ritual cargado de simbolismo, que expresa que la unión se da entre iguales (velas idénticas) que vienen a confluir en un ente autónomo, la pareja, la vela de mayor tamaño. La individualidad existe, las velas personales; pero el aspecto colectivo cobra un peso mayor, la vela grande.
En el ritual de la arena, otro de los rituales que se está haciendo popular, cada uno de los miembros de la pareja vuelca en un recipiente transparente, que puede ser una botella, la arena que llevan en otro recipiente más pequeño. La arena de cada uno de ellos es de un color distinto y se entremezcla ante la vista de los invitados en el recipiente grande formando dibujos caprichosos. Este ritual viene a expresar lo que cada uno aporta a la relación. Un aporte que va más allá de lo material.
La unión de las manos, el handfasting, es un ritual de origen celta que se está incorporando en las bodas civiles. Consiste en que los novios se cogen de la mano, mientras enuncian en voz alta los votos, y el maestro de ceremonias cubre con un cordel o con cintas de varios colores los brazos y las manos entrelazadas. Reforzando la solidez de la unión.
¿Qué hace el maestro de ceremonias?
Oreka Breaking cuenta que estuvo en la boda de su mejor amigo en Madrid, en la que los novios contrataron a Miguel de Tu Maestro de Ceremonia, un servicio profesional de la capital madrileña que lleva más de 10 años encargándose de la organización de todo tipo de bodas. Según ella es una de las bodas más bonitas a la que ha asistido nunca. La boda se ofició al mismo tiempo en inglés y en castellano, y se desarrolló de una manera fluida y natural. Logrando que los asistentes se sintieran dentro del evento durante todo el tiempo. Las palabras de Oreka nos ilustran bastante bien sobre en qué consiste el trabajo de un maestro de ceremonias. Pero sus funciones van más allá.
Aparte de dirigir la ceremonia, contactando con los invitados y sobre todo, cumpliendo los deseos y gustos de los novios, y de elaborar un guion emotivo que sirve de hilo conductor, el maestro de ceremonias se encarga de coordinar a todos los profesionales que participan en el evento: los músicos, los fotógrafos, los camarógrafos de video.
También supervisa que toda la decoración y los complementos estén preparados tal y como se había planificado: las flores de los bancos, la alfombra que conduce al estrado, las velas o cintas de los rituales, etc.
En caso de que los padrinos, testigos o amigos vayan a participar en la ceremonia o en el banquete o vayan a pronunciar algún discurso, el maestro de ceremonias es el que se encarga de hablar con ellos y de integrar su intervención en el desarrollo de la boda.
El maestro de ceremonias puede proponer cambios o sugerir profesionales que estén acordes con la orientación que se le quiere dar al evento.
La boda como un espectáculo.
A tenor de las bodas de los influencers, en las que una boda se convierte en contenido para colgar en Instagram o TikTok, la Revista Novias afirma que las bodas se han transformado en un espectáculo social.
En cierto modo, siempre lo ha sido. La boda es el espectáculo más importante en la vida de los novios. Un evento que desean que sea bonito y que trascienda. Por esta razón se cuida con esmero todos los detalles: el traje, la música, la decoración, la localización, etc.
La tradicional boda católica tiene una innegable puesta en escena. Lo digo en el mejor sentido de la palabra. No quiero que nadie se ofenda con esta afirmación. La boda religiosa contiene una serie de pasajes con una fuerte carga estética y artística, que nunca se producen igual.
La llegada de la novia a la iglesia, del brazo del padre, arrastrando la cola del vestido, como si fuera una reina, mientras suena en el órgano la marcha nupcial y los invitados aguardan sentados a que llegue a las inmediaciones del altar, donde el novio espera de pie.
La colocación de los anillos, la entrega de las arras, los votos. La sentencia del sacerdote que dicta aquello de que “lo que ha unido Dios, que no lo separe el hombre.” El beso apasionado al ser declarados marido y mujer.
En un momento en el que la ceremonia religiosa ha perdido tirón entre una parte de la población, que decide hoy en día casarse, y estas bellas escenas corren el riesgo de perderse, la presencia del maestro de ceremonias le devuelve ese aspecto escénico a la boda civil. Un trámite administrativo más frío y con menos vistosidad, y que con la intervención de un buen conductor de eventos recupera ese aspecto escénico.
Coordinación de profesionales.
¿Te has parado a pensar cuantos profesionales participan en una boda? Según algunos portales que hemos consultado, entre 15 y 50. La web Autónomos y Emprendedores te habla de algunos de ellos.
Y es que ya solo en la ceremonia pueden participar el fotógrafo, el operador de video, la florista que ha adornado los bancos, los músicos, el coordinador del espacio (en el caso de que la boda se realice en un hotel o en una finca), alguien en recepción, el oficiante.
Esta es solo una pequeña parte de la boda; primero ha estado la preparación: peluquería, maquillaje, vestuario; luego viene la celebración.
Aunque en ocasiones se contrata a una empresa especializada en organizar bodas, muchos de estos servicios los han encargado los novios o sus padres. Aunque la pareja se apoye en un organizador de eventos, ha estado encima de todo el proceso. La boda se lleva preparando durante meses. Y todo se materializa en un día.
Un día en el que ni los novios, ni sus familiares pueden estar encima de la ejecución. Asegurándose de que todo salga bien. Aunque no es su función principal, en lo que se refiere a la ceremonia, el maestro de ceremonias es el que coordina el trabajo de todos los profesionales que intervienen en esta parte de la boda, el que supervisa que todo se produzca como estaba planificado.
Para mí es una de las mayores ventajas de disponer de un maestro de ceremonias experimentado. Es inevitable que ese día los novios sientan una cierta ansiedad, que tengan nerviosismo. Es un día importante para ellos y al que han invitado a mucha gente. Pero son los protagonistas, no pueden ejercer de organizadores.
Por eso, delegar la dirección y supervisión de la boda, o al menos de la parte central, la ceremonia, proporciona tranquilidad.
Resolver imprevistos.
Es normal que en una boda salgan imprevistos. Esa novia que tarda tiempo en aparecer, los músicos que deberían tocar la marcha nupcial y aún no han llegado, el padrino al que se le ha olvidado los anillos y tiene que ir a buscarlos al coche. Estos son asuntos con los que debe lidiar un maestro de ceremonias y que suele resolver de manera que tenga el menor impacto posible sobre los asistentes. Es más, hay veces que ni siquiera saben que ha existido tal o cual contratiempo.
Esta es otra de las ventajas reseñables de disponer de un buen maestro de ceremonias. Alguien que sabe manejar estas situaciones, un día en el que cualquier imprevisto pone los pelos de punta. Alguien que tiene la virtud de transformar algo negativo en un detalle sin importancia. Alguien que no va a permitir que los infortunios desluzcan una fecha tan señalada.
Estas son cualidades que no se tienden a valorar en un primer momento, pero que son una garantía de que la boda va a salir bien, aunque las circunstancias se conjuren en su contra. Argumentos de peso para contar con un maestro de ceremonias en tu boda.