Importar juguetes sexuales, una opción que nos puede doler y mucho

Importar juguetes sexuales, una opción que nos puede doler y mucho

El siglo XXI la sexualidad ha explotado reventando en pedacitos toda clase de tabús, ya que porqué tenemos que tener vergüenza y pudor sobre algo que es tan normal y cotidiano como el sexo. La historia del bebé y la cigüeña no cuela ya, los niños saben de dónde vienen los bebés y es natural contarlo, porque la realidad no debe de disfrazarse en exceso.

Lo que si que crea un conflicto es la manera en la que estamos accediendo al sexo y todo lo relacionado con el a través de las nuevas tecnologías, y es que existen varios conflictos con los mismos, como es el acceso al porno, las profesiones que se crean en torno al mismo y cómo se está normalizando ciertas acciones.

Y es que las redes sociales han adquirido un matiz con el que no se contaba en un principio, el uso de un público demasiado joven por un lado y el abuso de ciertas personas a la hora de pedir imágenes comprometidas, y su posterior divulgación, que recordamos que en España es un delito con graves penas.

Cada vez se accede antes al contenido para adultos, y esto es debido a las pocas barreras que existe para ello. No debemos de olvidar que las nuevas generaciones tienen un acceso muy temprano a internet, y en muchas ocasiones sin límite alguno, lo que significa libre acceso a todo el contenido sensible que existe en la web.

También está el tema de las profesiones relacionadas con el contenido para adultos en Internet, y es que existen sitios web en los que mediante videos y grabaciones en directo bajo demanda se puede ganar mucho dinero. Y esto es un mal ejemplo para una generación que vive más y más tiempo en el mundo digital y no en el mundo real.

Otro aspecto que existe es el del fraude con los productos relacionados con el sexo, es decir, los juguetes sexuales. Este tipo de juguetes se pueden comprar en tiendas online pero suelen ser caros, y a través de tiendas online menos reconocidas o famosas se pueden obtener a precios más bajos, y con una calidad que no cumple con los estándares europeos. Xataka tiene un claro ejemplo gráfico y para todos los públicos del tema al que nos referimos.

Precisamente es de esto de lo que vamos a hablar en el artículo de hoy, ya que vamos a hablar de cuáles son los problemas con los que te puedes encontrar a la hora de comprar un juguete erótico por internet, así como porqué es mejor confiar en productos que se venden en tiendas españolas.

Porqué confiar en proveedores nacionales

Uno de los primeros motivos que vamos a tocar está relacionado con la salud, porque los juguetes eróticos tocan y se introducen en partes de nuestro cuerpo muy delicadas que pueden dañarse fácilmente. Tengamos en cuenta que un juguete erótico tiene que estar fabricado de un material que pueda ser apto para el contacto con el cuerpo humano, normalmente se elige los plásticos para ellos. En Europa hay una serie de normas que dicen que tipo de plásticos se pueden utilizar, y los juguetes pasan por una serie de certificados para ser aprobados.

Los juguetes eróticos que se compran en tiendas online de dudosa seguridad suelen vender juguetes sexuales que no pasan ninguno de estos controles, por lo que siempre es importante comprobar que cumplen con los requisitos legales y de seguridad, de lo contrario podríamos dañar nuestro cuerpo o coger alguna enfermedad. Y el sexo está para disfrutarlo y no para sufrirlo por una tontería.

Los proveedores al por mayor son los encargados de entregar el producto al minorista o la tienda local, la mayoría de ellos tienen que cumplir normas de transporte al contrario que los productos importados de china, por lo que confiar en empresas de venta de stocks al por mayor como Liquistocks te hace sentir más seguro.

Por último, vamos a hablar de un punto tan importante como es la seguridad del producto en términos electrónicos. No son pocos los productos que suelen vibrar, girar y retorcerse para buscar los puntos erógenos. Una mala conexión puede crear un cortocircuito que nos de un chispazo.