¿Qué dice nuestra imagen de nosotros?

¿Qué dice nuestra imagen de nosotros?

Para algunas personas seguir las tendencias en moda es casi como una religión. Para otras quizá solo sea una pose, un escudo que los ayuda a moverse en determinados ambientes y, para la mayoría una excusa que nos ayuda a pensar un poquito en nosotros mismos.

Y es que, cuidarse a uno mismo, ya sea por salud física o mental, es una de las mejores maneras de demostrar el aprecio que todos deberíamos sentir por nuestra persona.

Autocuidado y autoestima

La autoestima, según la definición técnica, es “la valoración, percepción o juicio positivo o negativo que una persona hace de sí misma en función de la evaluación de sus pensamientos, sentimientos y experiencias”.

Hoy que se habla tanto de ella y que todos hemos oído que hay personas con baja autoestima o que están trabajándola en terapia, podríamos decir que una buena autoestima está íntimamente relacionada con la voluntad de amarse a uno mismo y con la búsqueda interior del autoconocimiento, que nos lleva a explorar quiénes somos y cuál es nuestro propósito. Todo ello conociendo y valorando cuáles son nuestras herramientas y nuestro capital personal.

Parece algo muy obvio, pero debido a las experiencias negativas que vivimos, sobre todo durante los años en que se forma la base de nuestra personalidad, en nuestra infancia, puede que no seamos capaces de verbalizar qué nos gusta, qué nos mueve por dentro, cuáles son nuestras fortalezas…En este sentido nos será fácil reconocernos como personas de valor si de pequeños hemos sido reconocidos positivamente, y al contrario si fuimos reconocidos de forma negativa.

Si lo que quiero es saber quién soy partiré de mi posición actual en el mundo, intentando ser consciente de lo que hago porque realmente me gusta y lo que sigo haciendo por pura inercia. Reconocer cuáles son mis necesidades en cuanto a las situaciones y personas que me rodean es un buen punto de partida, ya que me ayudará a tomar conciencia de los cuidados tanto físicos como mentales que nos estamos dando, de nuestras rutinas y de nuestros hábitos, y de la necesidad de mantenerlos o cambiarlos.

Teniendo en cuenta este tipo de cambios el autocuidado es el resultado de una autoestima sana, donde somos capaces de ocuparnos de nosotros mismos de la misma forma en que somos capaces de ocuparnos de los demás, ofreciéndonos el tiempo y los cuidados necesarios, ocupándonos de una nutrición integral.

Lo que tu imagen dice de ti

Una buena autoestima marca nuestro rumbo en todos los ámbitos de nuestra vida, incluido el profesional. Aunque es cierto que el éxito en nuestro trabajo está relacionado con un sinfín de características y habilidades, también lo es que ese porcentaje está muy influido por nuestra imagen y lo que trasmitimos a través de ella.

Existen diversidad de estudios que demuestran que, en una conversación, el 97% de una buena comunicación depende del lenguaje no verbal y sólo el 3% de lo que decimos. El componente verbal se utiliza para comunicar información y el no verbal para comunicar estados y actitudes personales. Ese alto porcentaje tiene que ver con nuestra voz, nuestra postura y nuestra vestimenta.

De ahí que se haga una analogía con el dicho popular y se diga “dime como vistes y te diré quién eres”. Y es que, nuestro cuerpo emite muchas señales. Dependiendo de nuestra postura, de nuestros gestos y de que nos sintamos cómodos con la ropa que lucimos puede trasmitir a los demás la idea de si nos gusta lo que hacemos. Tener un aspecto poco cuidado, por ejemplo, puede hacer parecer que eres una persona perezosa y poco profesional.

No es que ahora la imagen sea la panacea, pero sí que es verdad que es una forma de captar la atención de nuestro interlocutor, para más adelante mostrar todas nuestras capacidades. De ahí que sea importante marcarse unos cuantos tips a la hora de salir de compras, para que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos.

Sería útil que cuando vayamos a crear nuestro armario para cada temporada tengamos en cuenta para qué momentos van a ser esas prendas. Para diario hay muchos lugares en internet para saber qué está de moda: revistas y catálogos como los de Hhg nos pueden ayudar a identificar las tendencias de los próximos meses y salir de compras con una lista más menos flexible de lo que queremos y necesitamos. Para el trabajo, lo mejor será identificar cuál es la imagen que más encaja con tu empresa, y usar las prendas que cumplan con este objetivo, sintiéndote cómoda con ellas.

Conocer el lenguaje de los colores puede ser muy útil a la hora de afrontar, por ejemplo, entrevistas de trabajo. Vestir de azul, en estas ocasiones, comunica confianza y liderazgo, sin embargo, si aparecemos vestidos de rojo podemos dar la imagen de ser una persona agresiva. De la misma manera, las diferentes texturas también nos llevan a proyectar una u otra imagen: las telas pesadas dan una imagen más profesional, mientras que las telas con encajes y transparencias es mejor dejarlas para momentos donde no necesitemos proyectar seriedad.

Además, poner atención a unos cuantos detalles nos harán destacar sobre el resto. Es importante que cada quien conozca su tipo de cuerpo y de piel, para que, a partir de ahí, sepa cuáles son los colores y el tipo de prenda que más le favorece. Un pantalón puede ser precioso, pero desde luego no nos sienta igual de bien a todos. Hay que saber sacarse partido.

A la hora de prepararnos puede que seamos muy cuidadosos con nuestro rostro, pero sin duda, si queremos dar buena imagen hemos de ser cuidadosos con nuestras manos. Una piel hidratada y unas uñas perfectamente arregladas dicen de ti que eres una persona disciplinada y cuidadosa.

En este tema, el valor de los detalles marcará la diferencia: usar unos accesorios adecuados, llevar la ropa limpia y perfectamente planchada, caminar erguido y mirando hacia delante…Este tipo de acciones demostrarán que eres una persona capaz, segura y sociable. Todas ellas cualidades muy positivas.