Los hombres son como niños con el fútbol

Los hombres son como niños con el fútbol

La semana que viene es el cumpleaños de mi novio y el regalo lo tengo muy claro: unas botas de futbol sala. Se apuntó el equipo donde jugaba su amigo del instituto hace cinco meses y ya tiene las suyas destrozadas. Como yo no entiendo mucho de esto le pregunté a mi hermano y me ha mandado a marianssport.com, una tienda donde puedes comprar material para futbol y futbol sala a buen precio y de primeras marcas.

El caso es que cotilleando la web que me recomendó para comprar las botas me di cuenta de que hay toda una cultura alrededor del futbol en este país muy grande. A ver, no es que no lo haya notado antes, es sólo que no me había parado nunca a pensarlo. A mí, por ejemplo, me gusta hasta cierto punto. Si juega España, o hay un partido importante estilo Barça-Madrid lo veo con mi novio pero no es porque sea más importante en sí, sino porque por regla general los jugadores se lo curran más y juegan verdaderamente al fútbol, y eso sí me entretiene. Lo que pasa es que el 90% de las veces no juegan, sólo corren, marean el balón y si ven oportunidad chutan a portería pero no se ve un juego real.

De todos modos hay que reconocer que la mayoría de fanáticos del fútbol son hombres, y yo no entiendo la diferencia tan enorme que hay entre el número de aficionados y aficionadas porque a la altura a la que estamos debería de haberse equiparado un poco más ¿no? Tal vez sea cosa cultural, por tradición pero… ¿Por qué les gusta tanto el fútbol a los hombres?

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Los hombres y el fúbtol

Pues por lo visto, la respuesta es biológica. Una mayor actividad en ciertas zonas del cerebro vinculadas al placer y la identificación que general este deporte rey, son algunas de las respuestas que entrega la ciencia. Y de todo esto me he enterado a raíz de querer comprarle unas botas de futbol sala a mi novio… de lo que se entera una en Internet ¿verdad?

Lo que yo he entendido es que la anotación de un gol por el equipo favorito gatilla en el cerebro masculino un efecto tan intensamente placentero como el que genera el buen sexo. Ahora resulta que ver un partido es como echar un polvo, impresionante.

Ya será en el estadio, frente al televisor o escuchándolo por radio, un partido de fútbol parece ser la única instancia donde los hombres se sienten completamente libres de expresar lo que sienten.

Además, por lo visto todo esto viene por un vínculo fuerte con sus padres. Casi el 100% de los hinchas asistieron por primera vez al estadio junto a su padre. Un recuerdo que se marca a fuego en la mente de los hombres, dice los investigadores. De hecho, el 78% asocia el fútbol con cálidos recuerdos de la niñez y para un tercio de los encuestados, este deporte es parte esencial en el vínculo afectivo con su padre. Para quienes se han dedicado a estudiar este tema, este solo hecho sería clave para explicar por qué un hombre puede cambiar de pareja, de ciudad o de amigos, pero jamás su preferencia por un mismo equipo de fútbol.

Algunos estudios también señalan que el fútbol es como una versión moderna de la guerra. Los orígenes evolutivos también estarían presentes en este fervor de los hombres. Ese placer casi perverso que sienten los partidarios del Real Madrid y del Atlético o del Barça por ver humillado al rival en un clásico es la versión moderna de conductas masculinas que han evolucionado por miles de años. La agresión y la competencia por la comida que se desataba en los bosques de Europa entre los Neanderthales y los humanos modernos, hoy se ha trasladado a escenarios más sofisticados, como el Estadio de Fútbol.

Total, que tanta evolución, corbata y demás sofisticaciones para acabar envueltos en una batalla campal sólo por el placer de demostrar lo “machos” que son. Lo dicho…. Son como niños.